Demo

Vico

"Jamás sabré cuando fue la primera vez que cogí una guitarra. Mi padre tocaba en la tuna, con sus hermanos y la guardaba detrás de la puerta de su habitación. Pudo ser en cualquier momento. Sí que recuerdo cuando empecé a empuñarla para tocar canciones propias. Tenía trece años. No sabía hacer ni un acorde y me los inventaba o me ceñía a poner algún dedo sobre el interminable mástil y sus trastes. Así empecé a descargar la rebeldía e inquietudes que tenía por dentro, que a nadie quería ni sabía explicar".

 

Víctor Rodríguez, 1990, Parets del Vallés. Barcelona.
“Empecé a tocar la guitarra a los trece años. Mi primera guitarra fue eléctrica, una Fender Squier Stratocaster. Con dos amigos formé un grupo a los catorce, llamado Locos, yo hacía las canciones, cantaba, junto a otro de ellos, tocaba la guitarra y otro tocaba el piano”. Así es como recuerda Víco la mayor parte de su pre adolescencia, con los amigos y detrás una guitarra y un micro. Con su primera “banda” pisaron tres o cuatro escenarios, hasta que con dieciséis años, habiendo cambiado y ampliado integrantes y porque no decirlo “crecido” un poco más (cambiando el prebigote por un poco de acné juvenil) se pasaron a llamar El último grito. El grupo lo formaban un batería, dos guitarristas, un teclista y Vico en la voz y hasta en el bajo donde hasta empezó tocando en varios temas (más tarde entró un “bajista titular”), en otros la guitarra eléctrica y acústica. “También escribía las canciones. Siempre he necesitado escribir.”Con el tiempo fueron “queriéndose más” y queriendo a la vez lo mejor para sus canciones, con entusiasmo y tomándoselo más que como un simple hobby, así que evolucionaron velozmente, y en cosa de un año, ya estaban subiéndose a escenarios allá por donde les dejaran. “Puedo sentirme muy orgulloso de lo que he conseguido hasta el momento. Las vivencias, la gente conocida dentro y fuera de la música, lugares donde cenar antes o después de un concierto… debo decir que todo empezó con estos cinco amigos.”

 

El “El último grito” se presentó a concursos, ganado un par y quedando finalistas en otro. Tocaron en salas emblemáticas como Mephisto o Razzmatazz 2 o 3, la Sala Mariscal de L’Estartit y también en algunas fiestas mayores como Lliçà de Vall, Parets del Vallès, La Garriga o Palau de Plegamans. Grabaron una maqueta con Tomás Robisco en los estudios de Caldes de Montbui, “La Bucbonera”, como premio por ganar en un concurso de maquetas de Palau de Plegamans. La etapa se cerró en 2008 cuando se disuelve el grupo. Después empezaron los conciertos en acústico, como Víctor Rodríguez, recorriendo Barcelona; Astrolabí, Rick’s, Macondo, Sala Monasterio, Sala Underground…aquí empezó sus primeros viajes fuera de Catalunya con la guitarra a la espalda, bolos en Galicia, Madrid o Salamanca. “Viajar para tocar fue lo que más me marcó desde que empecé a saber qué era la música.”


Grabó un EP de siete canciones, “Caricias y navajas”, en el que colabora el cantautor Rubén Mata y el roquero y poeta Luter. Lo tocó en todos los bares posibles, en acústico, a dúo, a trío, con banda. En pueblos y ciudades como Mollet del Vallés, Santa Perpetua, Sant Boi, Terrassa, Hospitalet, Sabadell, Tarragona, Barcelona, Andorra, Alicante, Madrid, Salamanca, Burgos, Murcia… y muchos más. También fiestas mayores como en Parets del Vallès (con banda) o Lliçà de Vall.
Después de patearse las salas de Barcelona, y con los 20 años aún por cumplir, se traslado a Madrid. Actuó en salas emblemáticas de la ciudad como Libertad 8, Buho Real, Café Galdós o el Dogandroll. También en centros culturales como La casa de los jacintos o Kohelet. Fueron 8 meses intensos, “Probablemente el mayor acontecimiento de mi vida”, hasta el memento. Al volver a Barcelona actuó en algunos Festivales como el Festival Acróbatas o Barnasants (junto a Miguel Ángel Bueno ambos).

En el 2012 publicó su primer libro de poesías, “46 palabras de asfalto” y lo presentço con un recital+concierto en salas de Barcelona, Madrid, Burgos y Andorra. El libro es un recorrido entre reflexiones y relatos cortos que escribió, la mayoría de ellos, durante su estancia en Madrid. Entre semana pasaba las noches haciendo “pases” (tocando covers) subiendo y bajando la por los locales de calle Balmes de Barcelona. Los locales emblemáticos, cómo el Mediterráneo, el Pipiolo o el Fizz, donde durante toda la noche, en pases de 45 minutos por artista, la música en directo siempre está presente. Ya era hora de un trabajo “discográfico” en condiciones. El 9 de noviembre de 2012 presentó en Barcelona, sala Mediterráneo su primer disco, “Donde no importa nada”, producido por Joan Berenguer y mezclado en los estudios Music Lan de Girona. No se puede sino destacar las colaboraciones de artistas que lo acompañan en su primera publicación que podríamos llamar de “tapa dura” cómo El Niño de la hipoteca, Andrés Suárez, Santi Noriega o José Luis Manzanero.

La vida, la crisis, la música…lo volvieron a trasladar a Madrid y a la carretera, marcando un camino que no nos podemos permitirnos dejar de seguir. Empieza nuevamente su andadura musical por la capital, aunque sin dejar de circular en un solo instante. Antes de partir actuó como “despedida”, en Barcelona. Un concierto compartido en abril con la prometedora poetisa Mónica Gae. También presentó este mismo año el disco en Andorra y en Madrid. Desde sus inicios hasta este 2013 ha teloneado a artistas de la talla de: Carlos Chaouen, Rafa Pons, Antonia Font, Gertrudis, Dani FlacoAndrés Suárez, Strombers, etc.

 

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