Demo

Maneras de romper una ola

Letras del disco

Quiero ver

Quiero ver un árbol con vida salir de tu pecho. 
Quiero ver silencio de muerte en el casco viejo. 
Quiero ver la cara de mala que llora a escondidas. 
Quiero ver. 

Quiero ver la rana que besa una puta de barrio, 
y luego ser el principe bueno que no ha roto un plato 
y a solas romperte a mordiscos el alma y los labios. 
Y a solas romperte a mordiscos el sexo y los labios. 

Vuelvo a ser el niño mimado que todo lo tiene, 
ven a ver: mi luna se ríe y me enseña los dientes. 
Vuelvo a ser el número diez en la lista de tu soledad, 
y a solas me juego la muerte en cada lavabo. 
Y a solas me corre la suerte en cada lavabo. 

Puedo ser el víctima y dios de mis versos y acordes. 
Tú también llenaste de flores los llantos de tantos soldados caidos 
que no soportaron tu ausencia. 
Buscando en los muelles tu talle, pidieron clemencia. 

Quiero ver los dioses que habitan tu falda a escondidas. 
Ven a ver...

Marinero (Ramón Sampedro)

Había mar de fondo, 
su vuelo fue el vuelo más dulce en el cielo. 
Bajó la marea, 
un largo segundo le roba su cuerpo. 
Nordés desdichado, 
le besa la espalda y lo tumba en la arena. 
Se le para el tiempo, 
lo que era caricia se vuelve condena. 

Vaivén de memoria. 
La vida era un cambio de mar, 
una ola, un frío en enero, 
subir una falda, salitre en el pelo. 
Cambiaron los vientos. 
Se le hizo rutina el dolor, la mentira, 
los pies sin el suelo, la piel sin el tacto. 
Abismo al destierro. 

Se doctoró en miradas, en sonrisas, 
en su amante prohibida de quimera, 
en la celda de sus cuatro paredes, 
en cantos de sirenas engañadas, 
en sinfonías en sol menor, 
angustia de saraiba llorando 
en la ventana, en cuerpos de mujeres
que aún soñaba. 

Del verbo "renunciar a la esperanza". 

Soy marinero, 
perdí mi tiempo en alta mar, 
no pude hallar otro lugar 
para perderme con mis sueños. 
Soy marinero con rumbo al sur, 
he de soñar con otro mar adentro, 
viajo en paz. 
Para este viaje, ya no hay besos. 

Me hablaste de las noches en el mar 
que sólo tú podías amar. 
Te dió y quitó la vida y muerte. 
Me regalaste todo cuanto soy, 
que es mucho menos de lo que hay 
en cada arruga de tu frente. 

Que, si es que hay dios, 
sabrá de amar 
lo mismo que has amado tú 
a ese pequeño toldo azul, 
reflejo de cristal. 

Llevo un acordeón para cantarte. 
Llevo la sonrisa puesta. 
Llevo las ganas de llorar, 
que van y vuelven con la marea. 

Llevo una brújula y un credo, 
que es tu voz de igual acento. 
Me dejo el rezo de los necios 
el más dulce de los entierros.

Luna de Santiago

La vio de luna y de sonrisa, 
pintó con ella el cielo, asomo de sol. 
Mojó de lluvia un desierto de piedras, 
Creció un cielo y un invierno marrón. 

Su pelo a contraviento 
meció eclipses en el manto de su aliento. 
Cayó de lo alto de una nuebe 
por ver a qué llamaban miedo, canción... 
y una botella al mar salió a su encuentro. 

Hay quién afirma que lo vieron beber de la fuente prohibida, 
y habló a solas con un mar de cicatrices. 
De amor se tiñeron dos labios y 
un dios más viejo y más cansado, 
creyó perder la fé mojado entre sus piernas. 

Bailó el ruido de unas gotas, 
curvó la recta con las notas de un ron, 
mojado de secarle la memoria. 

Con la luna de Santiago... 
Con la luna de Santiago... 

Pasó un verano, 
pasó un otoño demasiado largo cantándole boleros, 
pasan nietos de los primeros ruegos de soldados. 

Pasó esta historia por todas las tabernas y, 
en mis manos, se convirtió en memoria; 
ya habrá barcos donde hacer el amor entre sus charcos. 

También yo quiero ser estrella como él, 
pasar noches en vela, 
volver a despertar carente de su ausencia. 

Con la luna de Santiago... 
Con la luna de Santiago...

Baleo

Una habanera cobarde, 
medio lleno el vaso, 
mar adentro. 

Ha muerto el rock and roll 
y yo me quedo quieto 
en mi cuadrado no pintado. 

Soy víctima de acordes, 
por momentos, 
ruido incomprendido. 

Pasando esta aduana mis maletas, 
equipaje sin sentido. 
Yo herido. 

Al otro lado de la barra, 
tu cintura es enemiga, 
no quieras que te ponga 
todas las olas del mar a tu medida. 

No es de día. 

Soy el viento, 
soy la hoguera que busca el invierno 
nevando en los lavabos. 
Son canciones 
las que quieren que te bese pronto, 
y tarde pase algo. 

No, es sólo una tarde de verano. 

Ahora que menos naúfrago, 
recuerdo mis pies en la orilla. 
Ahora que rompen olas, 
que peleo con gaviotas enemigas,
me gritan... 

Que el verde que me fumo, 
con el tiempo, 
será arena cargada de pisadas 
que vuelvan al mar. 
Que canten las sirenas, 
que no quiero a lo lejos tierra cerca. 

Soy tormenta, 
soy botella a la deriva 
llena de sol en la garganta. 
Soy corriente de mar, 
soy un faro apagado. 
Un soldado con guitarra. 

No, es sólo una tarde de verano. 


Es sólo... 

He venido para quedarme.

No te quiero tanto

Me ha llamado caballero 
la puerta de un lavabo. 
Me he mirado en el espejo 
y no era cierto, y he llorado. 
Hoy no tengo la cabeza 
como para hacerte un tema y ando. 
Ando equivocado y sin camisa, 
soy un carnaval de Cádiz y ando. 
Y guardo en la memoria el equilibrio 
de un Domingo atravesado, 
y guardo aquel retrato de tu pecho 
que escondí en el calendario. 

Te he dejado en la despensa lunas, 
si acaso es que oscurece. 
Creo que se hace tarde y ya empezó la orquesta. 
Busca entre la gente. 
Caras demasiado cuerdas 
para un escenario cada Viernes, 
esperaré hasta el Sábado 
y la feria fue cambiándome la suerte. 

Pongamos que te pongo y me pones 
el derroche entre las manos. 
Pongamos que él te llama y no le coges, 
y se nos juntan los labios. 

Y no te quiero tanto... y no te quiero tanto 
como para no ver que hay gente aquí, a mi lado. 

Y no te quiero tanto... y no te quiero tanto 
los días de Domingo que pesan como años. 

No te quiero tanto... 

Qué hacemos de los dos ahora 
que ya me quiero un poco, 
que me moja el mar del sur los pies. 
Me moja y no estoy solo. 
Medio loco como tú, como aquel verano azul 
que se nos fue de las manos. 
Despierta ya, mi bien, 
despierta que ya amaneció, 
que otra vez nos llama hacienda, 
que hay atasco en la M - 30, 
y aún nos quedan fuerzas 
para medio asalto en la calle Libertad. 

Pongamos entre los dos dos Gyn Tonics 
en lugar de tu abogado. 
Pongamos que él te llama y no le coges, 
y se nos juntan los labios. 

Y no te quiero tanto... y no te quiero tanto, 
pensándote después de un polvo en cualquier baño. 

Y no te quiero tanto... y no te quiero tanto, 
buscando no encontrarte perdido en otros brazos. 

No te quiero tanto... 

Y no te quiero tanto... y no te quiero tanto, 
si acaso es que te ciega la luz de un escenario. 

Y no te quiero tanto... y no te quiero tanto, 
que tengo más amigos que tú soldados rasos, 

No te quiero tanto...

Números cardinales

Uno fue la luna que dejaste en mi colchón, 
dos tus ojos.

 
Tres de cuatro barcos naufragaron 
en la forma de tus modos. 


Cinco las mañanas 
esperando a que volvieras del trabajo 
y seis canciones llevo 
sin dejarte de querer y aún no he acabado. 


Siete los hoteles 
que dejamos sin aliento, y menos solos. 


Ocho vinos duelen al soñarte, 
equivocada en brazos de otro. 


Nueve teclas grises 
de un piano de pared desafinado, 
y cinco dedos con mis otros cinco 
te recuerdan demasiado. 

Con todo para ti nada a mi lado. 

Si quieres, te ayudo a subir bolsas del mercado 
si quieres, hacemos el verano algo mas largo 
si quieres, nos quitamos la ropa y leemos algo 
que la luna siempre llena de tus besos. 

Once taxis libres enfadados, 
mientras tú y yo de la mano. 
Doce los reclutas que pasaron 
por tu campo concentrado. 
Trece buena suerte 
si es que pasas sin maletas por mi barrio 
y puede que el catorce de febrero 
se nos junte con los labios. 

Con todo para ti nada a mi lado. 

Si quieres, toda canción de amor lleva tu nombre 
si quieres, decimos a sabina que nos nombre 
si quieres, buscamos en el cielo más razones 
que la luna es niña que juega y se esconde. 
Si quieres, si quieres.

Aún te recuerdo

Aún te recuerdo... 
con la palma de tu mano en mi jardín, 
con la voz de mi piano en tu reloj, 
con tu acento acariciándome el amor... 

Aún te recuerdo... 
goteando notas de felicidad, 
con tu mala suerte y mi ropa interior, 
con las ganas de parar el ascensor... 

Te recuerdo como un niño en día de reyes sin tambor, 
como olas de una playa en mes de abril, 
escribiéndote en la arena "ven a ver". 

Te recuerdo como un preso recordando libertad, 
con la duda de si has olvidado ya 
entre el llanto de los ruidos de ciudad. 

Hay un niño en el mercado que me mira con tus ojos, 
ya no sé si por momentos eres tú. 
Llega tarde el colectivo y me entretengo con el guiño 
del volar equivocado de un avión. 

Con sus alas, soñándome ya con ellas, 
esquivando nubes, desnudarte como lo hice ayer. 
Que, antes de que pise tierra, tiembles de temor 
sabiendo la locura que en tus labios fui a beber. 

No me atrevo a abrir los ojos, 
pues te juro que hace un rato 
es tu voz la que escuché, casi gritando. 

Y, de no ser tu rostro, acabaría con todo: 
con los ríos, las cosechas, los mares, la poesía... 

Nadie va a hacerme reír si no es tu risa.

A día de hoy

Tengo el viento de levante en un bolsillo roto. 
Tengo lucha de gigantes que van bebiéndolo todo. 
Tengo el equipaje extraviado, 
las ganas de alcohol en un desierto alquilado. 
Mi habitación. 

Tengo un cuerpo en el colchón, 
que huele a vino y destierro. 
Tengo un sólo corazón, que hace latir mi concierto. 
Tengo menos sueños que drogas bailando en mi cabeza, 
haciéndose el amor. 
Un retrato en la mesa de cuando éramos dos. 

Y tengo sol, y tengo tiempo, y tengo ganas de follarme al viento. 
Y tengo luz, y pierdo el norte, y tengo ganas de anidar tu escote. 

No quiero dios, tampoco cielo. 
Tengo calor cuando llega el invierno. 
Hoy llevo lo puesto y sobra corazón 
para pedir "te quiero" y otro ron que riegue mi concierto 
y crezca un sol mayor que este silencio. 

Tengo el viento de poniente y un puesto en cada batalla. 
Tengo miedo a la serpiente que hizo de hoguera mi almohada. 
Soy un aprendiz de no se qué mirando al sur 
con ganas de mojar sus bragas. 

Y tengo sol, y tengo tiempo, y tengo ganas de follarme al viento. 
Y tengo luz, y pierdo el norte, y tengo ganas de anidar su escote. 

No quiero dios, tampoco cielo. 
Tengo calor cuando llega el invierno. 
Hoy llevo lo puesto y sobra corazón 
para pedir "te quiero" y otro ron que riegue mi concierto 
y crezca un sol mayor que este silencio. 

No quiero dios, tampoco cielo. 
No quiero dios, llega el invierno.

Visa para un sueño

Llueve. 
No hay mal que por bien no venga. 
La radio me sabe a hierba, 
se aprieta los dientes. 

Quieres la libertad de mi celda. 
Súbete la falda y, mientras, 
haces que me quieres. 

Subido al cuarto del paraíso 
que me pinta abecedarios. 
Al borde, cualquier asfalto 
se aleja y desaparece... 

Mira, han vuelto a robarme 
y pienso marcharme tan lejos... 
Vienes por tangos a Buenos Aires. 
Anda, que si hoy no te pones bragas 
salimos a la terraza 
y me hago unos cantes. 

Prefiero, por hoy, un problema nuevo 
a recordar tu equipaje saltando de mi 
terraza, 
cerrándome todos los bares. 

Y ya ves que, el amor, 
si no muere te lo matan. 

Guarda para ti la carta de marfil 
debajo de la manga de aquellos años. 
Quédate a dormir, no hay calefacción. 
Tan sólo una más, el último trago. 
El último trago... 

Hay un arco iris blanco y negro 
ahora en cada habitación 
cuando lloras a escondidas. 

No se parte el corazón. 
Busco visa para un beso, 
buscas algo de calor, 
y esta noche hay luna llena; 
lleno dos vasos de ron 
por si acaso hay una tregua de caricias 
y en la zona vieja se oye tu canción. 

Cómo puedo estar tan lejos de la orilla, 
si hace tiempo nos cubría la razón. 
Ay amor, si la ves, no le digas donde estoy. 

Guarda para ti la carta de marfil 
debajo de la manga de aquellos años. 
Quédate a dormir, no hay calefacción. 
Tan sólo una más, el último trago. 
El último trago...

A oscuras

Cuenta mi ron que ya no soy tan bueno. 
Los ojos ardiendo. Se desangra la razón. 

Habla mi ron ahora que estamos solos 
y hazme cicatrices en las manos, corazón. 
Mi corazón... 

A ti, que te fueron disparando en la frente, 
di en qué estanque naufragó tu barco, 
qué otro Abril te bajó el telón, enmudeció un aplauso. 

A mi, que ya estoy intoxicado, pierdo la matriz. 
Entre el cielo y suelo llanto, 
aún he de dormir mis pupilas dilatadas en tu abrazo. 

Hay un beso eterno en el escote de otro verso que ya te pasó. 
Hay un vaso lleno en el vacío de otra camarera.
Habla con tu voz. 

Y ahora vete. Estaba equivocado. 
Ahora duerme. Despierta en cualquier baño. 
Ahora vete dejando un hombre en la barra llorando. 
Vete. 

Soy un rock and roll atravesado, 
un acorde mal pintado en tus manos. 
Soy sólo lo malo de este cielo, 
a ver si lluevo y te arranco del suelo. 
A ver si nievo.