Demo

Funambulista baila sobre el alambre de Galileo

Funambulista baila sobre el alambre de Galileo

Seré funambulista, / mañana el preso que escapó / y el que perdió de vista / al desdichado cantautor.” Que me aspen si no es toda una declaración de intenciones. Lo cierto es que Diego Cantero, uno de los autores más reconocidos del panorama nacional y alma máter de Funambulista, hace ya varios años que hace gala de estos versos parapetado en una más que solvente e implicada banda. “Es la evolución lógica. Íbamos al local de ensayo y estos chicos [refiriéndose a sus músicos] hacían las canciones más grandes”, confesaba el pasado jueves al inicio del concierto que tuvo lugar en la madrileña sala Galileo Galilei y en el que a punto estuvo de colgar el cartel de “no hay billetes”.

Atrás queda aquello que cantaba Pablo Milanés de “pobre del cantor que no arriesgue su cuerda por no arriesgar su vida”. Ahora Diego se mueve, y como pez en el agua, por los vericuetos del pop. No es que antes no lo hiciera, que también, pero ahora lo hace de una forma más notable bajo los estándares de este género musical. Pónganle si quieren esa ridícula etiqueta que últimamente parece estar tan de moda, 'pop de autor', qué se yo, pero pop al fin y al cabo. Tal vez mañana sea reggae, funk, ska o hardcore, como en sus inicios. No será por la falta de aptitud de un músico tan ecléctico como prolijo.

Funambulista, que empezó tirando de melancolía con 'Quédate', el último tema lanzado en ese proyecto basado en la inmediatez en el que graba y publica las canciones conforme salen de su chistera, se mostró, una vez más, como un 'frontman' de envolvente capacidad vocal. Su innato saber para transmitir lo que canta y su personal discurso musical crecen en directo y se acentúan cuando baja el tempo. Buena muestra de ello fueron canciones como 'Lo sé', 'Ya verás', o ese baladón que tiene por nombre 'Sólo luz', con el acompañamiento al violín del gran Marino Sáinz. La gallina de piel. O la piel de gallina, quiero decir.

Entre medias, el bueno de Diego, que funciona como un tiro si hay que enfundarse el traje de fiesta y ponerse rockero, fue intercalando temas como 'Señorita rock'n roll', con guiño incluido a 'Palabras más, palabras menos', de Los Rodríguez; disparando su 'biribibambam' como otrora lo hiciera en 'Titulares sin noticia' y terminando de sacar toda la artillería pesada en 'Doctor Desastre' (que me vuelvan a aspar por segunda vez si este 'hit' no es un cañón). 

Funambulista, que se desenvuelve tan bien en grandes aforos como en otros más íntimos, puso el punto y final a la velada con el variopinto público que acudió a la sala entregado, puesto en pie y bailando eso de “voy a guardar en un cajón lo que me haces, / prometo masturbarme sólo cuando tú me faltes”.

Admito 'Funambulista' como símil del inestable mundo por el que se ven obligados a caminar Diego y su banda -como tantos otros músicos, vaya-. pero que me aspen -y ya van tres- si este grupo hace tiempo que aprendió no sólo a caminar por el alambre sin mirar atrás, sino a bailar encima de él saliendo de cada envite con un salto con doble tirabuzón y mortal. Clavado. [Ovación cerrada].



¿Te gusta?



Compartir la noticia:


Relacionados con la noticia:

Artistas relacionados
  • Deja un comentario

    Por favor, identifícate para dejar un comentario. Inicio de sesión opcional.