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Rafa Pons se consagra en el Palau de la Música

Rafa Pons se consagra en el Palau de la Música

Esta vez se trataba del Palau de la Música, aquí todos ocupábamos sentados nuestra localidad. No se trataba de uno de los pequeños locales donde estamos acostumbrados a verle tocar, ni de una de las discotecas que poco tarda en llenar con la mera difusión en redes sociales.

Pero un concierto de {zooitem: 5 text: Rafa Pons} con banda te invita a saltar, palmear, cantar a viva voz… y Rafa sabe poner al público en pie incluso con una cómoda butaca a la espalda. Para ello, un giro inesperado en el minuto cero, con su primera canción. Y es que nadie esperaba que, la nunca editada pero tan conocida Mala Puta, pudiera dar el arranque al concierto, como así fue. El gentío en pie comenzó desde el primer momento con energía, bailando la coreografía conocida por todos los fans junto a dos habituales maestros de ceremonias: Los Martinez.

La combinación roja y negra era la marca entre los integrantes del grupo, salvo por Rafa, que sobre el negro contrastaba cual cantante de tangos un fular blanco.

Pero esto sólo fue el comienzo de un nada improvisado concierto; el resto de la actuación deparaba más sorpresas que nunca y más participación de colaboradores, amigos y público, que en ningún otro concierto suyo hasta la fecha. 

Tras el efusivo arranque, Rafa quiso presentar ya desde la cercanía lo que iba a ser el concierto, comparándolo jocosamente con la reciente ceremonia de los Premios Goya; no tanto desde el aspecto reivindicativo, sino en cuanto a errores y dedicatorias. Y es que llegar al Palau ha supuesto muchos esfuerzos para el artista, sacrificios, mucho bolo y boca a boca, con un objetivo final: la fidelización de un público que cada vez llena más butacas y rincones. Y esto no se consigue de un día para otro.

Arropado sobre el escenario y en la grada

Buenos Aires, la canción que Rafa ha estrenado como anticipo a su próximo disco, fue la que acompañaba a la primera dedicatoria de la noche. No podía dejar pasar, en un momento tan especial para su carrera, la oportunidad de dedicarle la canción bonaerense a su porteña esposa. La ovación fue inmediata.

Su clásico Nieve en la ventana fue una merecida dedicatoria a sus padres, a la que sucedió la primera colaboración de la noche, siguiendo también con la familia: su "primo" {zooitem: 6 text: Dani Flaco} apareció en el escenario para cantar a dúo La Turca, poniendo de nuevo al Palau en pie. Ambos vestían sendas camisetas de L'Oncle Jack, uno de los locales de L’Hospitalet que les vio crecer musicalmente, y donde puede vérseles con frecuencia en conciertos muy íntimos.

El público no comenzaba a sentarse cuando ya se incorporaba de nuevo al escuchar los primeros acordes de Julia Roberts, la emblemática canción de temática picaresca y cinematográfica. ¡Más ritmo! Rafa venía con fuerza, y seguía en la línea rockera con Olvídate de ti (dedicada a Marichalar, el que parece ser ahora el bueno de la historia) y Persona, Animal o Cosa, la canción que da título a su último disco.

Llegaba entonces la segunda intervención invitada de la noche: la voz gallega de Andres Suárez. Habiendo elegido para tal dúo el tema Supongo, cargado de ascendentes cambios de ritmo, llegaba a sus puntos álgidos con el torrente de voz de su compañero de escenario en cada estribillo. Con un guiño de nuevo a las palabrotas que habitan sus canciones y a los menores de edad asistentes al concierto, dedicaba a su sobrino la coreada No te jode, en la que Rafa siempre pide a los asistentes que saquen afuera toda su rabia contenida por alguna frustración. Continuando con Berlin Est, canción que poco faltó para quedar inédita según contaba, y que es una de las más rockeras de su repertorio a día de hoy.

Con la presentación de un colaborador muy especial, Santi Noriega, productor y amigo, nos deleitaron con una poco frecuente intervención por su parte y un final de lo más "cañero" en la dedicada Empecé la noche con Noriega. 

A pleno pulmón y sin complejos

Rafa está emocionado y nervioso incluso presentando a sus compañeros; aunque el repertorio había sido más que suficiente para calentar, es un gran momento, son sus músicos y es el Palau. Estoico, no obstante, anunciando un final que no es tal y dando a los músicos un poco de descanso, sale solo al escenario y narra un recuerdo a sus humildes inicios, que siempre tiene presentes. Es el momento en que desconecta todo cable y saca todo el partido a la acústica de la gran sala para entonar con su única voz Un poco idiota y proclamar con humildad… ruego nos perdonen si esta noche estamos, por eso de no estar acostumbrados, un poco idiotas.

Con la banda de nuevo sobre el escenario, y los vertiginosos dedos de Dusan Jevtovic a la guitarra, enlazan con La mosso, una canción sobre el amor a la autoridad, sin considerarse él mismo ninguna autoridad en el amor. El final está cerca, y será un estruendo, con todo un Palau que salta y palmea al ritmo de Hotel y domicilio, y que continúa cantando Rafita Perestroika, la divertida aventura en primera persona de una noche canalla, surrealista y anecdótica. Todo el mundo conoce la letra, más aún su estribillo: "Mal te veo, Rafita mal te veo…".

Y aunque esa canción parecía ser ya el colofón de la actuación, nos deparaba todavía una última sorpresa. Nos explica como desde el primer concierto al que asistió de niño con sus primos, siempre quiso cantar la canción que nadie espera que comience a sonar. Dedicándosela a su "yo" de doce años, Rafa pone voz al "Born in the USA", de Bruce Springsteen.

Un reto conseguido! … Y nieve en la ventana

En un concierto cargado de sorpresas, emociones, amigos, de dedicatorias y reconocimiento, de humildad y concesiones, Rafa Pons compartió con nosotros lo que para él será una consagración como artista cada vez más multitudinario, que paso a paso, tras un largo esfuerzo, se ha hecho más que un hueco en el panorama de la canción de autor de este país. Con un estilo propio, muy característico y cargado de guiños canallas y rockeros, se acerca a muchos tipos de público de todas las edades, que ese día le arropó en una valentosa empenta que se había propuesto hacía más de un año: terminar su gira en el Palau de la Música. Tras conseguirlo, desde aquí le damos nuestra más sincera enhorabuena, y todo nuestro apoyo para seguir cosechando éxitos.

¿Una anécdota final? Hay varias.  Durante todo el concierto, tras el escenario se erigían unos percheros con varios sombreros, guiño travieso de Los Martínez para referirse a la polémica gestión anterior del Palau de la Música: en catalán, una “casa de barrets” (una casa de sombreros), se refiere popularmente a un prostíbulo.

 Decir por último que al acabarse la fiesta que se había organizado en un local de Barcelona tras el concierto, nos encontramos la ciudad cubriéndose con el manto blanco de la nieve. Todos los que salíamos en ese momento a la calle, incluidos el propio Rafa y sus colaboradores, pensamos lo mismo al unísono: “…o estoy soñando o hay nieve en la ventana”.

¿Podía haber un final de noche mejor para Rafa y todos sus seguidores?

Fotografía de: Marta Pich



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