Demo

Sabina insiste en negarlo todo

El de Úbeda presenta en Barcelona su último trabajo producido por Leiva

Joaquín Sabina en el Palau Sant Jordi - Foto: Cristina Calderer
El flaco de Úbeda lo es algo menos esta vez tras su paso por Hispanoamérica. De allí, tras haber presentado su nuevo disco, es de donde confiesa traerse aromas y notas que luego se convertirán en canciones.
Esta vez nos trae sus nuevos temas al Palau Sant Jordi de Barcelona, donde se somete a un interrogatorio. ¿Su delito? Casi 40 años de profesión imprimiendo su reconocidísima estampa calavérica y canalla. El de Úbeda, acompañado de sus cómplices testigos vuelve a negarlo todo ahora a este lado del charco. Esta vez tenemos una prueba: el disco Lo niego todo, producido por Leiva.
 
El juglar de la villa de Madrid viene a negarlo todo, acusado de tráfico de pastillas para no soñar y de vendedor de humo, entre otros cargos.
A su espalda como primera prueba hablan los papeles: titulares coloreando el escenario, con las anécdotas de equilibrista suicida del cantautor andaluz.
Comienza su alegato con la efeméride, 30 años después, de su primer concierto en Barcelona junto a Pancho Varona, coincidente con el atentado de Hipercor. Un día gris más por la constelada de ambulancias que por lluvia a cielo abierto que auguraba una suspensión, pero que siguió adelante. Zambullido en ese recuerdo, tembloroso y visiblemente emocionado, confiesa conmovido como ahora sus conciertos en la capital catalana tienen una carga de emotividad que agradece profundamente. Se declara andaluz, catalán y argentino.
 
Tras 8 años sin grabar canciones nuevas, vuelve al escenario con sus guardaespaldas de cabecera, Pancho Varona y Antonio García de Diego, y con ya habituales como Laura Gómez Palma al bajo, Josemi Sagaste a los metales y teclados o Mara Barros como segunda voz de sus canciones
 
pano sabina palau lowOtra confesión que concede en este interrogatorio es sobre Antonio García de Diego; para él no sólo el mejor guitarrista que ha conocido, sino la persona a quien comienza a atreverse a contar cuántas cosas le ha enseñado, en la música y en la conciencia civil humana. Pasa lo mismo con un barbilampiño en su día Pancho Varona, que hoy ya luce una canosa barba, reconociendo el placer que ha sido viajar con él todos estos años.
No fue Joaquín quien cantó esta vez "La del pirata cojo", sino un Varona, que tras una interpretación de Mara Barros (con tema inspirado en frases regaladas por García Márquez) no llego a poner en pie a la grada ni ondear banderas como antaño, por la ausencia de un Sabina que más que nunca necesita el taburete y sus descansos.
 
Reconstituido tras cambiar bombín negro por blanco, vuelve al interrogatorio con Una canción para la Magdalena. Si bien había anunciado una primera parte con nuevas canciones, la segunda se reservaba sus mejores bazas. Con los focos sobre su figura cantó, vaya si lo hizo. Hasta se atrevió con la trompetilla, una de las armas en las que le instruyó su maestro Javier Krahe.
Pero una declaración de Sabina en Barcelona no es creíble si no cuenta con otro cómplice y testigo de lujo, con un gancho… con un primo. Recuerda que hace 40 años, cuando cantaba en las calles y metro de Londres, se le caía la baba escuchando a Serrat, pero ahora puede invitarle a cantar con él (aunque acabe de tener un nuevo nieto). El cantautor catalán entra pues en el escenario cargando un taburete por el que ya se pelean abiertamente los dos pajarracos, ente sus tan típicas y cascarrabias recriminaciones, firmando finalmente la paz con Paraules d’amor, que hace a Sabina rescatar su mejor catalán para la ocasión.
 
Sus secuaces, en un descanso, interpretan a sus órdenes "A la orilla de la chimenea", "Aves de paso", "Seís de la Mañana"… por mucho que lo niegue, nos encontramos con el cabecilla de una banda perfectamente organizado al más puro e­stilo Al Capone. No por casualidad vuelve al escenario y cierra con "Princesa", en su momento más roquero de la noche.
¿La prueba definitiva de su culpabilidad? Los bises: "Contigo" y el rescate de "Pastillas para no soñar", asegurando irremediablemente que si lo que quieres es vivir 100 años, no vivas como vive él. ¡Y eso que lo negaba todo!


Fotos: Cristina Calderer (Para diario Ara), Alfonso Maestre.


¿Te gusta?



Compartir la noticia:


Relacionados con la noticia:

Artistas relacionados
  • Escritores relacionados
  • Deja un comentario

    Por favor, identifícate para dejar un comentario. Inicio de sesión opcional.