Demo

Al Oeste hay apaches

Aparece aquí el hombre en su vertiente más tangible, visible, encarnecida, el hombre junto al bar, cuando está solo, el hombre ante sí mismo, cuando está más solo todavía, el hombre ante los otros, que también están solos. Hay soledad en estos poemas, pero una soledad celebratoria en su condición de libertad cogida por los pelos de la vida. Hay vino y hay tabernas, representación de escenarios que cuentan, y cantan, y pueden dialogar con uno mismo. Hay presencia alterada del alcohol, de su dimensión social de tascas y de noche, de una pulsión tensada hacia la calle, es una manera de vivir, un vínculo abierto hacia los otros, compañeros también de barra y vida. Los poemas de Rodolfo son, un abrazo abierto hacia mañana, pero también hacia ayer.

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