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El corazón más feo del mundo

El corazón más feo del mundo, segundo libro de Óscar Aguado publicado por Amargord, ahonda, entre otros temas, en el desamor, a través de un discurso irreverente, que de algún modo pareciera amortiguar el dolor dotándolo de una belleza inusual en la nueva poesía española.

El corazón más feo del mundo, es el segundo poemario publicado por Amargord de uno de los poetas con más seguidores en las calles donde abundan los artistas sin consagrar. Previamente presentó El Arco iris de un Anticuario, que en realidad era su primera obra escrita, aunque no editada pues antes salió a la luz Yo fui el negro que escribió la biblia, Primer premio Nacional de Poesía Joven de la Universidad Popular "José Hierro" 2005. 

Sostiene Francisco José Sevilla en el prólogo que el corazón más feo del mundo obedece a Córdoba, por el brazo tatuado de un tal Julián, cuando en una tarde sin nubes muestra un tatú a Óscar, signo que es tatuaje de 1 corazón, y que representa el corazón más feo del mundo, relato de 1 desamor y otras desventuras. “Soy el dedo/ que se clava en la espina/ y la rompe/ lo que queda dentro/ es mi dolor/ y me lo quedo”

El poemario viene introducido por un cuento en el que un rey pide a su esclavo darle su mano, orden que acata cortándosela con un cuchillo que emplea después para extraer su corazón cuando el monarca también se lo exige.

Dice Gonzalo Escarpa de Óscar Aguado que es Bartleby el escribiente, Ismael, Tristam Shandy, Alberto Caeiro. También Arturo Carrera y Boccanera y, además, Parra. Que él sabe que al ser tantos es una carta que contiene la verdad de las plantas.

Es difícil no encontrar un toque de ternura cruel en los poemas de Óscar Aguado y dejarse llevar por todos esos recuerdos de lecturas y películas vistas que se han colado por sus versos. El viaje de Alvin Straight en una segadora buscando a su hermano hace escalas para visitar a Momo, al ladrón Fendetestas, Ignatius Reilly, Señor Chinasky o al defensa del Atlético de Bilbao Argote que centra al área para que los hermanos Vicario rematen a Santiago Nasar. 

El discurso irreverente de Óscar Aguado es uno de los más atractivos de la poesía española. Bardo errante que mama los versos en los templos de la poesía. Desde Córdoba a Leganés pasando por Lavapiés o el Raval de Barcelona.

El poeta siamés de Aguado, Paco Sevilla, dice de su hermano en la bohemia que aterriza en la ninguna parte de un poema, trascendiéndolo todo gracias a una mística realizable con solo mirar, personal filtro de la realidad del presente sucesivo, recreador de universos.

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